jueves, 12 de febrero de 2015

Buenos Colaboradores. 2 Corintios 6.

La mayoría de los Cristianos nos gozamos cuando así mismos nos denominamos. Hijos de Dios, hermanos de Jesucristo, príncipes y princesas o la niña de sus ojos. Etc. Son muchos los calificativos de importancia que nos damos y eso es verdad y es maravilloso algo que nos debe alegrar el corazón.
Nos atribuimos muchos de esos hermosos títulos pero muy pocas veces nos llamamos colaboradores de Cristo.
Hablar de ser colaboradores es lo mismo que decir equipo de trabajo. Pablo hablaba de un equipo de Jesucristo. V 1 “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os  exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
En un hogar es muy agradable decir que somos la niña o el niño de la casa, la princesa o el príncipe. Y bajo estos apelativos nos hemos convertido en una carga para los demás en especial para los padres.
Es muy bueno que nos sintamos valorados y apreciados por los miembros de nuestra familia. Pero si queremos vivir de manera excelente y sin muchas necesidades es necesario que aprendamos a trabaja en equipo que nos convirtamos en colaboradores de nuestra familia.
Las empresas de éxito más que simples empleados lo que buscan es colaboradores. Un empleado solo trabaja por el salario no le importa el destino de la empresa.
Un colaborador siente como suya la empresa en la que trabaja. Se une a los propósitos y lucha hombro a hombro por las metas de la organización.
Un cristiano Razo es aquel que busca una iglesia donde sentirse bien y que le garanticen milagros pero que no le hablen de Diezmos o cualquier otra colaboración.  Un cristiano colaborador es aquel que se une a la causa salvadora de Jesús y lucha por el mejoramiento de la iglesia a la que pertenece.
Como podemos llegar a ser unos excelentes colaboradores.
1. No dar Motivos para que hablen mal de Nuestro Ministerio o de nuestra Familia. V 3 “No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado” ¿por causa nuestra que hablan de nuestra familia o de nuestra casa? Nos conocen como esforzados o por perezas.
2. Estando dispuestos a sufrir por la Causa. V 4-5 “antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;  6:5 en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;” las mejores cosas no se las consigue de manera fácil.
3. Preparándonos con la ayuda del Espíritu Santo. V 6 “en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero,” la única forma de no llegar a ser carga para los demás y pasar a ser un colaborador es preparándonos de manera secular y espiritual.
4. Haciendo de la palabra nuestra arma mortal. V 7 “en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;” en nuestra casa podemos colaborar cuando hablamos con argumentos y no solo discutiendo.
5. No Importándonos el que dirán. V 8 “por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;” Nuestros complejos muchas veces nos impiden avanzar y llegar a conquistar el éxito.
6. No Rindiéndonos nuca a pesar de las circunstancias. V 9 “como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;
7. Con una buena actitud. V 10 “como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo” una buena actitud levanta el ánimo a los demás. Una persona alegre contagia a los demás.
8. Amando a los demás y a lo que hacemos. V 11 “Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.
9. No juntándonos con personas que no tienen nuestro mismo sentir ni comparten nuestro propósito. V 14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
10. Renunciando a todo aquello que nos impida ser buenos colaboradores. V 17 “Por lo cual,  Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,  Y no toquéis lo inmundo;  Y yo os recibiré,
Solo si somos unos buenos colaboradores logramos tener una perfecta relación con Dios y con los demás. Solo siendo buenos colaboradores los demás nos van aceptar. V 18 “Y seré para vosotros por Padre,  Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

No solo quieras sentirte cómodo en algún lugar. La iglesia, la casa o el trabajo esfuérzate por convertirte en un colaborador. De esta forma serás del agrado de todos los demás y sentirás lo que es la verdadera felicidad que la ofrece el sentirse útil.