jueves, 14 de mayo de 2015

Como Tener una Nueva Vida. Efesios 4.

Todos los seres humanos soñamos con vivir bien. Pero la verdad es que aunque hacemos muchos esfuerzos por lograrlo parece que cada día es imposible.
Son muchas las razones por las cuales parece que no lo logramos. Cada día las circunstancias son más difíciles los compromisos, el trabajo o las muchas ocupaciones que tenemos.
La verdad es que para vivir bien sería necesario tener una nueva vida. Para muchos esto es algo imposible.
Muchas personas ya se han resignado a tener una vida miserable y sin sentido.
Como lograr una nueva vida.
1. Solo Jesucristo nos puede dar una nueva vida. 2 Corintios 5: 17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” en nuestras fuerzas es imposible algunos dicen tener fuerza de voluntad pero la verdad es que esa fuerza solo les dura un tiempo y después vuelven a lo mismo.
2. Actuando de la manera que decimos que somos. Efesios 4: 1 “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,” si decimos que somos cristianos o si decimos creer en Dios nuestro comportamiento lo debe demostrar.
3. Siendo humildes. V 2 a “con toda humildad y mansedumbre,
4. Aprendiendo a soportarnos con paciencia y amor. V 2 b “soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,” solo Jesucristo nos enseña a controlar nuestros impulsos emocionales que dañan nuestro comportamiento.
5. Viviendo en Unidad. Tanto en lo espiritual como en lo secular. V 4-6 “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” la unidad es lo que fortalece a una relación cualquiera que sea.
6. Trabajando en equipo. Nosotros somos los encargados de construir la iglesia espiritual y nuestra vida de hogar o de familia. V 11-12 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
7. Ayudándonos mutuamente para que todos estemos a un mismo nivel espiritual y secular. No quieras avanzar para dejar a otros en el camino. V 13-14 “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” si en la iglesia o en la casa todos estamos aún mismo nivel seremos fuertes.
Solo los hogares y las iglesias que se ayudan mutuamente crecen en gran manera y son fuertes. V 15-16 “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
8. Tomando la decisión de cambiar. V 22 – 23 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,” si cambia nuestra manera de pensar cambiara nuestra manera de vivir.
9. Disponiéndonos a cambiar nuestro comportamiento. V 25-29 “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Si quieres tener una nueva vida debes disponerte y sobre todo dejar que Jesucristo obre en tu vida. Más que pedirle a Dios que cambie a los demás pídele a Jesucristo que te cambie a ti. Si nosotros cambiamos los demás cambian.