jueves, 25 de junio de 2015

Vida con Regocijo. Filipenses 4.

Cada día los problemas son más comunes en cada ser humano. Unos sufren porque no tienen dinero otros porque les sobra, unos porque están solos y otros porque están aburridos de las personas con las que viven.
Lo cierto es que no importa cuál sea la razón cada día son más las personas que han perdido el gozo, ya no se regocijan de lo que hacen ni de lo que son.
En la iglesia de Filipo parece que lo que se estaba perdiendo era el regocijo. Por eso la recomendación insistente del apóstol Pablo. V 4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Como regocijarnos en la vida.
1. Disfruta de las personas que están a tu lado.  V 1 a “sí que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía,” 
De quienes tenemos que disfrutar.
1.1. Disfruta de tus hijos recuerda que el tiempo pasa rápido pronto tendrán que partir a trabajar, estudiar o se casaran y después solo nos queda lamentarnos.
1.2. De tú pareja. No descuides a tus hijos pero tampoco descuides a tu esposo (a) recuerda que no existen los ex hijos pero si los ex esposos o ex esposas.
1.3. Disfruta de todo lo que tengas o hagas. Del trabajo, del estudio. Etc.
2. Estando firmes en el señor y con los demás. V 1 b “estad así firmes en el Señor, amados” no seas de doble ánimo. No busques a Dios y a los demás solo por interés o conveniencia.
3. Únete a un propósito. No puedes pasarte la vida aislado de los demás. V 2 “Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.
4. Se siempre gentil. V 5 “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.” la buena educación de una persona hace que se le habrán muchas puertas. Nada cuesta decir buenos días, buenas tardes, con permiso, gracias, por favor etc.
5. No seas afanado. V 6 “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” del afán no queda sino el cansancio. Una persona afanada no tiene tiempo para él, para los demás y para Dios. El afán causa estrés y el estrés causa enfermedades psicosomáticas.
6. Deja que te inunde la paz de Cristo. Así no la entiendas transformara tu actitud o tu manera de ser. V 7 “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús
7. Piensa de manera positiva.  V 8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” De nuestra manera de pensar depende nuestra manera de actuar. Si tú crees que puedes lo lograras, si tú crees que no puedes ya estas derrotado.
8. Imita a personas que se gozan y que son felices. V 9 “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
9. Se colaborador y generoso. V 10, 15-16  “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.” todo lo que hacemos por los demás en especial por los siervos de Dios será recompensado por Jesucristo. Mateo 10: 42 “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa
10. Disfruta de la vida no importa cuál sea tu condición o tu edad, V 11-12 “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación, Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
Dios quiere que seamos felices y para eso él nos ha dado todo lo que necesitamos para lograrlo. Tenemos su respaldo, tenemos una familia, un  trabajo o un estudio. Cada uno de nosotros tenemos algo por lo cual agradecerle a Jesucristo y sobre todo para podernos gozar.