jueves, 21 de enero de 2016

Sacerdocio Eterno. Hebreos 7-10.


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Todo el tiempo se ha necesitado de sacerdotes para representar al pueblo delante de Dios, su valides era solo hasta cuando tenían vida. V 23 “Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;” Jesucristo viene a ser sumo sacerdote para siempre. 7: 21 “porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el orden de Melquisedec.” 

Otra diferencia es que los sacerdotes humanos tenemos que primero pedir perdón de nuestros pecados y después por los pecados de los demás. V 27 “que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
Si los sacerdotes humanos fuéramos perfectos no hubiera sido necesario venir Jesús. 8: 7 “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
Jesús es el sumo sacerdote eterno pero sigue usando sacerdotes limitados llamados pastores para continuar con la labor de evangelización a pesar de nuestra imperfección. Jesús no llama hombres perfectos  él nos va perfeccionando en el camino a medida que vamos reconociendo nuestros defectos y debilidades.
Beneficios de Jesús como sacerdote.
1. Jesús pone sus leyes en nuestro corazón. De esta manera más que sentirnos obligados a obedecer vamos amando el obedecer. 8: 10 “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;
2. Jesús puede entrar al lugar santísimo es decir a la presencia de Dios a través de su propio sacrificio. 9: 12, 24  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
3. Jesús no necesita hacer sacrificios cada año como los sacerdotes humanos. 9: 25-26 “y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
4. Jesús tiene el poder de santificar. Nosotros los humanos luchamos por mantenernos en pie y por guiar a otros en esa misma lucha. 10: 10, 14 “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
5. Jesús nos perdona y no nos está atormentando con nuestros pecados. Nosotros los seres humanos por lo general siempre estamos señalando nos es difícil ser verdaderos restauradores. 10: 17 “añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
6. Ahora tenemos la oportunidad de entrar al lugar santo es decir a la Presencia de Dios a través de la Oración. 10: 19-20 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
Que tenemos que hacer nosotros.
1. Mantenernos firmes. 10: 23 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” nuestras debilidades o nuestros problemas muchas veces nos hacen dudar.
2. Estimularnos los unos a los otros en amor. 10: 24 “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;” la única forma de mantenernos firmes y llegar a la perfección es si nos ayudamos los unos a los otros. Solo somos más propensos a fallar.
3. No dejarnos de congregar. V 25 “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. El congregarnos es mucho más que para pedir milagros. Debemos congregarnos para ayudarnos mutuamente a mantenernos en santidad.
4. No perder la Confianza. V 35 “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;” satanás a través de los problemas o a través de otras personas quiere hacernos perder lo único que nos ayuda a mantenernos firmes. La Esperanza.
5. Tener siempre paciencia. Llegar a ser perfectos no es fácil debemos aprender a esperar. V 36-37 “porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
No importa cuántos problemas tengamos los verdaderos cristianos no estamos hechos para retroceder. V 38-39 “Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.
Con Jesucristo en nuestro corazón no necesitamos hacer rituales o sacrificios humanos lo único que tenemos es que recibirlo de verdad en nuestro corazón confiar en él y dejarlo que actué de acuerdo a su voluntad.