viernes, 21 de julio de 2017

Apártate de mí satanás. Marcos 8

Resultado de imagen para marcos 8Estas palabras Jesús se las estaba diciendo a pedro pero no porque lo considerara satanás. V 33 “Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Se las estaba diciendo porque en ese momento se estaba dejando utilizar por satanás para desanimar a Jesús de lo que él tenía que hacer. En mateo podemos ver con más claridad como pedro quería desanimar a Jesús. Mateo 16: 22. “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.” Jesús tenía que sufrir para lograr lo que quería pero pedro no lo entendía.


Muchas veces el amor a nuestros seres queridos y nuestro afán por protegerlos nos lleva a convertirnos en estorbo para los planes de los demás. Marcos 8: 31 “Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
El hecho de que Pedro en ese momento fuera mala influencia para Jesús no lo convertía en un mal discípulo. Muchas veces llevados por las emociones siendo buenos amigos, buenos padres, o buenos hermanos nos podemos convertir en malas influencias.
El desánimo es un sentimiento que aparece en nuestras vidas cuando nuestro empeño y nuestro esfuerzo por conseguir algo no muestran los resultados que esperábamos o cuando el camino para alcanzar nuestros sueños es difícil de transitar.
La única forma de conseguir una meta o un propósito es a través del sufrimiento. Entre más grande sea lo que queremos más grande será el esfuerzo.
No importa cuál sea el propósito que tienes debes esforzarte para conseguirlo no importa si ese propósito es espiritual o secular. Para llegar a ser verdaderos discípulos de Cristo nos es necesario tomar nuestra cruz es decir es necesario aceptar nuestros sufrimientos y seguir adelante. V 34-35 “Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
El desánimo es el arma más poderosa que utiliza satanás para acabar con el trabajo espiritual o secular de mucha gente.
Como evitar el mal del Desánimo.
1. Ponte una meta que alcanzar. El no saber exactamente qué es lo que queremos hacer hace que nos desanimemos con facilidad.
2. Evita los comentarios negativos.  Los comentarios desalentadores de otras personas generan en nosotros pensamientos negativos.
La única forma de mantener una mente sana y positiva es si la alimentamos con buenos pensamientos. Filipenses 4: 8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
3. Aprende de la situación que estás viviendo. Cuando vemos los problemas como una oportunidad para aprender a mejorar en lugar de desanimarnos nos llenamos de ánimo para seguir luchando.
4. Querer salir del desánimo. De nada te sirven las diferentes ayudas que puedas encontrar si no quieres abandonar el desánimo. El desánimo es un mal interno en el ser humano.
5. Mantente Activo, por lo general la inactividad o el no saber qué hacer ocasiona momentos de desánimo. Muchas personas con principio de desánimo se alejan de sus actividades, se encierran solos en sus problemas y esto los acaba de hundir.
Por encima de cualquier técnica o deseo está el poder de Dios solo Jehová de los ejércitos puede quitar el desánimo y darnos nuevas fuerzas. Isaías 40: 29 “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
No importa cuán difícil sea lo que estás pasando recuerda que con Jesucristo todo es posible. No te encierres en pensamientos negativos piensa en cosas buenas, deja que Jesucristo te de fuerzas y nunca te rendirás.