jueves, 27 de marzo de 2014

Un Encuentro con Jesús. Hechos 9.

Nuestra vida antes de conocer de Jesucristo no era la mejor. Algunos tenían mucho dinero pero con muchos vacíos en su corazón. Otros con diferentes problemas que consideraban no podían salir de ellos.
En el mundo experimentamos que hay muchas cosas que el dinero no puede comprar. No puedes ir a la tienda o al supermercado y comprar un kilo de amor, de comprensión o de paz. Hay un dicho que dice: “con el dinero puedes comprar el mejor colchón del mundo pero nunca podrás comprar el sueño”
Cuando tuvimos un encuentro maravilloso con Jesús sucedieron cosas maravillosas. Jesús no nos desprecia por nuestra condición.
Que sucede cuando tenemos un encuentro con Jesús.
1. Sentimos su Llamado. V 3-4 “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;  9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” no importa cual sea nuestra condición. V 1-2 “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,  9:2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén” Saulo estaba en contra de la iglesia y tú y yo también rechazábamos la ayuda de Dios. Cuando Cristo llego a nuestro corazón muchos no estábamos precisamente haciendo cosas de santos. Saulo respiraba amenazas. Tú que respirabas.
2. Nos Interesamos por conocerlo. V 5 “Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” no podemos enamorarnos de Jesús si no lo conocemos. Hay muchos cristianos que andan tras de Jesús pero solo por un milagro.
3. Sentimos la necesidad de ponernos a su disposición. V 6 “El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” muchos de los cristianos modernos lo único que quieren es recibir un milagro. Pero nunca tienen tiempo para servirle.
4. Comenzamos una Vida de Oración. V 11 “Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,” dejamos de depender de los hombres y de nuestra fuerza. Para depender solo de quien si puede nuestro amado Jesús.
5. Conocemos su Amor. Jesús es el único que no destruye a sus enemigos. Los transforma para su servicio.  V 13-15 “Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;  9:14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.  9:15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” tú y yo somos útiles en las manos de Jesús, antes éramos inútiles.
6. Empezamos a servir en su obra. Y también de manera secular. V 20 “En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios” dejamos de ser cristianos de espectáculos y de banca para ser útiles a Jesús. En nuestras casas dejamos de ser aquellos que la pereza los dominaba.
7. Nos convertimos en personas emprendedoras. V 21-22 “Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?  9:22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.” no importa los obstáculos siempre estamos dispuestos a seguir para adelante. V 23-25 “Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle; 9:24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.  9:25 Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta
8. Experimentamos la verdadera paz de Jesús. V 31 “Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo” con Jesucristo no es que no tengamos problemas, con Jesús los podemos resolver con facilidad. Una cosa es tener problemas sin Jesús y otra muy diferente es tener problemas estando con Jesús.
No luches en tus fuerzas por más que lo intentes siempre vas a fracasar. Solo Jesús nos hace nuevas criaturas. 2 Corintios 5: 17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
La única forma de cambiar y obedecer a su palabra es porque Jesús Nos da un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Ezequiel 11: 19-20 “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 
11:20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
La presencia de Jesús en nuestra vida es una promesa, lo único que tienes que hacer es creer. Mateo 18: 20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Si tu sientes que res un cristiano tibio, inútil, que solo vives por el show. Que tu vida espiritual ya no tiene sentido que cada día sientes caer en la rutina y en el desánimo. Entonces necesitas tener un encuentro con Jesús. Pídele al espíritu santo que te permita experimentar su presencia Maravillosa.